jueves, 8 de julio de 2010

Violencia de género

Escribir este texto fue la forma que encontré para desahogar la rabia que me oprime y dilacera el corazón desde que supe de un facto repugnante y perverso ocurrido hace pocos días.

Todos los días vemos en la tele noticieros que nos hablan de la violencia practicada contra mujeres y jóvenes brasileñas. Nuestra primera reacción es de indignación y aunque solidarias con el sufrimiento de personas ajenas, nos sentimos impotentes frente a ese problema que cada día crece más por falta de seguridad pública, principalmente en los barrios apartados, dónde la pobreza y marginalidad son crecientes sin que las autoruidades "incompetentes" tengan una actitud efectiva. Cuando eso ocurre más cercano a nosotros, esos sentimientos son aún más intensos, no apenas de indignación, pero como una intensa revuelta, y un grito de desespero nos queda atragantado en la garganta clamando por justicia, aún más si la víctima es una amiga o familiar.

No sé si en Brasil la violencia ocurre con más frecuencia que en otros países. El problema no es que ocurra más o menos. La cuestión es que aquí la violencia contra la mujer ni es tratada como violencia, es banalizada, es vista como algo normal, hace parte de la vida cotidiana de una sociedad machista.

Y me pregunto ¿Quién son los culpables? Es la mujer sumisa que por miedo o verguenza, permite la actuación violenta del marido, del padre, del novio y no les denuncía? ¿ Y cuándo son violadas por marginales bajo la mira de una arma?¿O el responsable es el gobierno? Primero porque no las educa a luchar contra la violencia y segundo porque es altamente negligente en la aplicación de las leys de protección a las mujeres. Falta firmeza en la actuación del poder público contra la violencia machista.

Ojalá se hablara en Brasil de la violencia contra la mujer tanto cuanto se habla en España con una fuerte cobertura mediática sobre estos casos. Incluso, a primera vista, da la impresión de que existen más casos de este tipo de violencia en España que en Brasil.

Aquí apenas existen registros fiables y regulares de la violencia de género. Existe un fuerte interés del Estado en mantener estas terribles cifras sin cuantificar al cierto. Los medios de comunicación brasileños sólo se ocupan de estos casos, cuando son extremamente sensacionalistas. Pero son transmitidos sin ningún tipo de reflexión sobre el tema. Sólo para atraer las audiencias.

Existe un pacto de silencio que favorece a la violencia. Pero más que luchar contra esta violencia, hay que reflexionar sobre el porqué de su existencia.

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